FEDAFRUC EN MESA NACIONAL DE FRUTA FRESCA CONVOCADA POR MINAGRI

La Federación Nacional de la Fruticultura Campesina, FEDAFRUC, fue convocada por el Ministro de Agricultura para formar parte de la Comisión Nacional de la Fruta Fresca, instancia que se constituyó el 30 de abril del 2019 y que busca  coordinar acciones público privadas que permitan fortalecer la competitividad y sustentabilidad de la fruticultura  nacional.

Pedro Guerra, productor de cerezas de la Región de los Ríos  y presidente de FEDAFRUC, agradeció la invitación realizada por el Ministro de Agricultura, Antonio  Walker, y destacó la importancia que estén todos los actores juntos en esta mesa, incluyendo la fruticultura campesina, para buscar las soluciones que requiere el sector frutícola.

La producción frutícola y de viñas en  la Agricultura Familiar Campesina representa a más de 55.414 explotaciones familiares, las cuales presentan importantes brechas en su desarrollo tecnológico e innovación. Para revertir este problema, se requiere que los instrumentos de fomento relacionados con la Agricultura, también consideren la realidad específica del sector de la Agricultura  Familiar  Campesina, que hoy solo depende  del INDAP para su desarrollo.

Para Fedafruc, esta mesa representa una oportunidad para sensibilizar y poner como foco la importancia que tiene, para el mundo rural, el desarrollo de una fruticultura moderna y generadora de mayores espacios de oportunidades y de equidad para las familias campesinas e indígenas de nuestro país.

FEDAFRUC y U DE TALCA ACUERDAN cONVENIO PARA MODERNIZACION DE FRUTICULTURA FAMILIAR CAMPESINA

Una importante reunión con la Vicerrectoría de Innovación y Transferencia de la U. de Talca sostuvo el directorio de FEDAFRUC, que busca establecer un convenio de cooperación para la realización de actividades conjuntas en proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D), en desarrollo productivo, tecnológico y relativos al área de desarrollo de la fruticultura y la producción de alimentos en la Agricultura Familiar.

El Dr. Michel Leporati es parte del equipo de la Vicerrectoría, desempeñándose como Director de Transferencia Tecnológica, quien está a cargo de este convenio, el cual se estaría firmando la primera semana de diciembre del 2019 en el marco de un seminario Internacional.

El convenio considera los siguientes ámbitos:

OBJETIVO

El presente convenio tiene por objeto enmarcar y proveer de un contexto general a las actividades conjuntas que acuerden realizar las partes en el futuro, en el campo de formación y captura de capital humano, proyectos correspondientes al área Alimentos y todas sus implicancias, Gestión de la Innovación y Acciones de carácter social a la comunidad, enmarcadas en el ámbito de la responsabilidad social universitaria.

ÁMBITOS DE COLABORACIÓN.

Las partes están interesadas en elaborar un acuerdo de trabajo en conjunto respecto a actividades y proyectos de fomento e I+D en desarrollo productivo, tecnológico y relativos al área de desarrollo de la fruticultura y la producción de alimentos en la Agricultura Familiar. Todos orientados a la formación de capital humano, la instalación de capacidades para el emprendimiento y la innovación, la transformación digital del sector, la adaptación y mitigación de los impactos del cambio climático en la producción y la promoción de jóvenes productores que busquen un desarrollo en el sector de la Agroindustria Familiar Campesina.

seminario de uva de mesa para agricultura familiar

En Los Andes se realizó el Primer Seminario de Uva de Mesa para este segmento.-

El recambio varietal, la comercialización y la escasez del recurso hídrico, son parte de las principales dificultades que por estos días están enfrentando los productores de uva de mesa del Valle de Aconcagua, situación que afecta la productividad y eficiencia en el rubro, particularmente en la agricultura familiar campesina. Por esta razón INDAP organizó el Primer Seminario de Uva de Mesa dirigido a los pequeños productores de las provincias de San Felipe y Los Andes.

La iniciativa, que contó con el patrocinio de FEDEFRUTA, CODELCO Andina y la Asociación de Agricultores de San Felipe, tuvo la participación de destacados relatores quienes abordaron, entre otras temáticas, las ventajas y desventajas de las nuevas variedades de uva de mesa, las propuestas alternativas de producción para la pequeña agricultura y se mostró la exitosa experiencia asociativa de comercialización y exportación de la empresa Mi Fruta, integrada por pequeños productores, usuarios INDAP.

Carlos Recondo, Director Nacional de INDAP, puntualizó que “una buena parte de los productores de uva necesitan enfrentar los desafíos que presenta el mercado con apoyo de INDAP, muchas variedades que ayer eran apetecidas, hoy no lo son tanto, y hay que ver cómo llegarcon nuevas variedades. Por otro lado, el déficit hídrico. Estamos avanzando en los mecanismos e instrumentos de riego que tiene INDAP. En esta región son cerca de 1500 millones de pesos que se destinan a riego, más otros $2500 millones aportados por el convenio INDAP – GORE, con lo que son 4 mil millones de pesos en riego y es un elemento importante para quienes se dedican a la fruticultura y particularmente a la uva de mesa”.

ADAPTACIÓN A LOS CAMBIOS

Por su parte, el Seremi de Agricultura, Humberto Lepe destacó la iniciativa y señaló que es importante adaptarse a los cambios que impone el clima y el mercado. “Esta actividad permitió analizar fortalezas, oportunidades debilidades y amenazas que tiene este rubro, y la idea es que podamos ir tomando medidas para poder hacer sustentable este negocio, que para la provincia de Los Andes y San Felipe es el rubro más importante. Potenciar el desarrollo de la agricultura familiar campesina es una de las prioridades del Gobierno del Presidente Piñera y esta iniciativa responde a este mandato que busca fortalecer las pequeñas empresas agrícolas”.

Cabe destacar que la región de Valparaíso cuenta con 13 mil hectáreas de uva de mesa, lo que representa el 24,7% de las exportaciones frutícolas de la región y el 20% de la producción a nivel país. En cuanto al apoyo de INDAP, las áreas de San Felipe y Los Andes atienden a 138 usuarios con uva de mesa, 77 de ellos pertenecen al Programa Prodesal y 61 al Programa de Asesorías Técnicas (SAT).

Leonardo Valenzuela es uno de los productores de la empresa Mi Fruta del Valle de Aconcagua, exitoso proyecto integrado por usuarios INDAP, que exportan a países de Europa, Asia y América y que también expusieron su experiencia. “Nosotros somos 28 pequeños agricultores,con 20 activos.Mediante la asociatividad hemos logrado exportar la producción de pasas.Hoy estamos llegando a cerca de 10 destinos y además tenemos una alianza comercial con otro exportador para llegar con nuestra uva de mesa a China, EEUU y Europa principalmente. El proyecto partió con apoyo de INDAP el 2009 y se dio la necesidad de agruparnos para poder ser competitivos.Desde entonces a través de INDAP y articulados con CORFO hemos contado con distintos programas de apoyo. Nuestros desafíos hoy son renovar nuestros huertos para seguir creciendo manteniendo la calidad para seguir siendo competitivos”.

El seminario contó con la participación de destacados relatores: Jorge Valenzuela Trebilcok, Ingeniero Agrónomo y Presidente de FEDEFRUTA; Daniel Desmartis, Jefe de Proyectos de I+D empresa Gesex S.A; Vicente Valdivieso, Presidente de la Asociación de Agricultores de San Felipe y gremialista de Federara; Cristian Lepe, gerente de la empresa Mi Fruta y Cristian Ferrierre, Gerente General de la Exportadora Acogrape.

A la actividad, que se desarrolló en la ex estación de trenes de Los Andes, asistieron además el Director Regional de INDAP, Fernando Torregrosa; concejales de la comuna de Los Andes y los agricultores del Servicio de Asesorías Técnicas (SAT) de uva de mesa de Santa María, SAT uva de mesa Mi Fruta de San Esteban; los equipos Prodesal de San Felipe, Santa María y San Esteban, consultores y profesionales del agro.

Cerezas de tralcao llegan a china

Chinos celebran Año Nuevo con cerezas chilenas

El 5 de febrero los chinos celebran su Año Nuevo. Y aunque se encuentran a casi 20 mil kilómetros de distancia, los productores de cerezas de Tralcao estuvieron pendientes de la fecha. Gran parte de la cosecha de los agricultores de esta localidad rural de la comuna de Mariquina es exportada hasta ese país.

En China valoran mucho las cerezas, ya que aseguran que es un fruto que trae suerte. En Asia, el color rojo es símbolo de prosperidad y fortuna; mientras que la redondez, de perfección y eternidad. Por esto, las compran para acompañar las cenas familiares o para regalarlas a sus seres queridos.

El problema es que en China no se producen cerezas en esta época del año, por lo que su población -si desea contar con el fruto fresco- debe recurrir a la que proviene del hemisferio sur, un poco más ácida que la del norte, pero rica en antioxidantes. Y Chile es uno de sus principales proveedores. El kilo de cereza, en China, puede llegar a costar 60 mil pesos.

En noviembre de 2018 el ministro de Agricultura Antonio Walker indicó que en esta temporada se espera exportar mil millones de dólares en cerezas, y el 90 por ciento de ellas están destinadas a China. Tralcao espera aportar, durante esta temporada, con unos 40 mil kilos.

Los agricultores locales comenzaron a apostar por este fruto a principios de 2000. Sin embargo, la llegada de la cereza a la zona tiene una tradición de varios siglos, aunque las variedades eran diferentes a las actuales.

TRADICIÓN

Pedro Guerra es el presidente de la comunidad Tralcao Mapu, además de presidente de los productores de cereza de la región y de Agrícola Trahuilco. Hace casi 20 años se propuso rescatar la tradición cerecera de Los Ríos. “Cuando existía el Camino Real, los españoles intercambiaban plantas con los mapuches. Entre ellas había manzanas y cerezas”, relató.

Con el pasar de los años los árboles fueron mantenidos, aunque la producción de manzanas era más popular. En las quintas, entre varios manzanos, se podía ver uno que otro cerezo florecer en primavera y entregar un fruto pequeño durante las primeras semanas del verano. Le decían “la cereza conservera”.

Cuando Guerra era adolescente -a fines de la década de los 60- llevaba las manzanas y las cerezas en bote a través del río para venderlas en la Feria Fluvial de Valdivia. En ese momento, la venta de un kilo de cerezas equivalía al precio de un kilo de azúcar. En cambio, para comprar el mismo kilo de azúcar, debía vender cinco kilos de manzana. “Desde joven noté que la cereza era más rentable, pero había que mejorar la producción”, destacó.

Fue lechero y triguero, pero durante 2002 decidió dedicarse a la plantación de cerezas de una manera más profesional. “Si queríamos llegar al mundo, con la cereza que teníamos no lo íbamos a hacer”, se planteó. Así que se dirigió a Curicó para conocer los tipos más codiciados. Optó por las variedades lapins, redonda y oscura; regina, redonda y granate y kordia, con forma de corazón y color rojo brillante.

En 2004 diferentes productores se agruparon y comenzaron a plantar. Empezaron con 11 hectáreas, con 670 árboles en cada una. Demoraron casi siete años en obtener su primera producción, con 300 kilos. Hace dos años y través de ProChile, un grupo de cereceros de Los Ríos pudo viajar a China entre enero y febrero, para ver cómo llegaba la fruta a ese país. Dos productores visitaron Shanghai y otros dos Hong Kong. “Estuvimos con empresarios, quienes manejan muy bien el tema económico”, destacó. También han sido apoyados por Indap, Corfo, el Gobierno Regional y Sercotec.

Hoy existen alrededor de 26 hectáreas, con entre mil y mil 200 plantas . Pedro Guerra ya tiene 3 hectáreas con árboles que miden 2 metros y 80 centímetros. Además, actualmente hay 12 productores de cerezas en Tralcao, en Mariquina hay seis y también hay algunos en Lanco.

TEMPORADA ACTUAL

Este año la cosecha comenzó el 5 de enero, un poco más tarde de lo habitual porque el invierno fue malo para las cerezas. Hubo mucho frío y mucha lluvia en septiembre y octubre, en pleno período de floración. “Este año, además, ocurrió algo que nunca habíamos visto. En el mismo árbol tenemos cerezas maduras y cerezas verdes, por lo que tendremos que hacer dos cosechas. El problema no es de la fruta, es del ambiente”, dijo Guerra.

Durante el año, dos o tres personas se preocupan de cada campo, y en la época de cosecha, unas 30. El productor estima que este año en Tralcao se producirá entre 30 y 40 mil kilos de cereza. El año pasado lograron cosechar 60 mil. Pero el mejor año, hasta le fecha, ha sido 2012. “Fue excepcional, ya que logramos sacar unas 80 toneladas. Había mucha fruta y la temperatura fue la adecuada para la producción”, explicó.

EXPORTACIÓN

Para exportar, siete productores llevan sus frutos al centro de acopio de la empresa Trahuilco, donde cuentan con cámaras de frío para unas 40 toneladas, en total. Luego, la fruta es llevada hasta Requinoa, región de O’Higgins, donde es enviada al extranjero por la empresa Prize, la cuarta exportada chilena de cerezas.

Es la tercera empresa con la que trabajan, ya que antes, en 2011, se habían asociado con Valle del Maipo y luego con Esmeralda. “Como no exportamos en forma directa, lamentablemente los productores de cerezas de Los Ríos no aparecemos en el ránking. Eso debería cambiar”, expresó Guerra.

¿Cuánto cuestan en Asia? “El negocio de los chinos en vender menos de un cuarto de kilo de fruta, los venden como los bombones. A un kilo ellos le sacan alrededor de 60 mil pesos chilenos, nosotros lo vendemos a 2 mil 300 pesos. Tenemos una distorsión de precios bastante grande”, explicó.

Ante estos precios, Guerra confía en el futuro del negocio. “La producción de cerezas podría cambiar por completo el desarrollo económico de los pequeños agricultores mapuches del sur de Chile, pero se debe invertir. China es un mercado muy grande y para nosotros este es un negocio muy agradable. Antes, me dedicaba a la lechería. No se puede comparar. Esta es una fruta que es hermosa y aromática, que crece en un árbol que nos da sombra”, dijo.

(Nota: Claudia Muñoz David/El Austral, Valdivia)

La obligada reconversión que impone el cambio climático

Para el 2050, la temperatura aumentará 2,5 grados Celsius.-

Alza de temperaturas, menor cantidad de heladas, lluvias en primavera y baja en la disponibilidad de agua, entre otros, condicionan al agro. Según proyección hecha por Ciren, cambiará las condiciones en muchas zonas apropiadas para generar determinado producto, mientras que otras aumentarán sus posibilidades para recibir, incluso, cultivos nuevos.

Según un informe del Ministerio de Medio Ambiente, para el año 2050, la temperatura aumentará 2,5 grados Celsius, lo que representa un 14% más respecto a la realidad actual.

VNuevas oportunidades productivas abriría el cambio climático en Tarapacá y en Biobío. Más temperatura, menos cantidad de heladas, menor disponibilidad de agua son parte de la nueva realidad que está a la vuelta de la esquina y que cambiará el mapa productivo nacional, ya que mientras algunas zonas tendrán que bajar la intensidad de producción o cambiar de rubro, otras adquirirán las condiciones para aumentar sus cultivos o recibir nuevas especies.

Será una reconversión obligada, ya no por temas comerciales, de mercado o para colocar variedades más productivas como ocurre actualmente, sino que simplemente por las nuevas condiciones que impone el clima.

Para aprovechar estas nuevas opciones se requiere que las comunidades y productores locales tomen medidas para adaptarse a los nuevos tiempos, es la conclusión que deja un estudio realizado por el Centro de Investigación de Recursos Naturales, Ciren, que desarrolló un atlas de zonificación hídrica para dos zonas del país, Tarapacá, en el norte, y Biobío, por el centro-sur, que anticipan lo que podría ocurrir a nivel nacional en solo 10 años más.

En el atlas se hace una proyección al año 2030, considerando el cambio climático y el aumento en la temperatura del planeta, y cómo afectará esto a las plantaciones, principalmente por la disponibilidad de agua en los suelos. A partir de eso, se esboza qué cultivos podrían ser los más adecuados, según cada zona específica estudiada, por condiciones climáticas e hídricas, y que al mismo tiempo permitan recuperar la capacidad agrícola.

Según un informe del Ministerio del Medio Ambiente, para el año 2050, la temperatura aumentará 2,7 grados Celsius, lo que representa un aumento de 14% respecto de la realidad actual. De ahí la preocupación por estudiar cómo prevenir y planificar para que el agro local no pierda potencial.

Algunos de los riesgos que se ven para la zona norte son perder la tradición agraria étnica y por ende que se produzca una migración desde lo rural a lo urbano, perdiendo mano de obra que se dedique a la agricultura.

«Algunos pierden y otros ganan. Por eso es que se habla de traslado o migración de la agricultura del norte hacia el sur. Más al sur van a ir subiendo las temperaturas y mejorarán las condiciones para los cultivos», explica Horacio Merlet, agrónomo del Centro de Información de Recursos Naturales.

Parte de las advertencias que hace Ciren, para el caso de la zona del Biobío es que en 2030 aumentarán los días de calor, disminuirán las heladas, serán más las lluvias en primavera y bajarán las horas de frío en invierno. Además, el alza de las temperaturas aumentará la demanda hídrica, por lo que, insisten, es prioritario que se mejoren las tecnologías para hacer un uso más eficiente de los recursos hídricos en todo el país.

Clave son las inversiones en riego

En el caso de la agricultura del desierto -que por ahora vive lo contrario, con la emergencia del llamado invierno boliviano que trajó inundaciones y aluviones-, el cambio climático, afectará los ya escasos recursos hídricos de la zona, superficiales como subterráneos.

Los cambios hídricos y de temperatura provocarán una migración de cultivos. Así, si en las zonas altiplánicas se podía dar la quínoa, aún cuando las precipitaciones estaban en el límite para abastecerla con agua, al 2030 estas siembras deberán trasladarse más al sur, lo que impactará directo en comunidades locales que dependen de esos cultivos para su alimentación y para generar ingresos. Es el caso de Camiña, que hoy tiene una muy buena aptitud para producir quínoa, pero de acuerdo al estudio, en 15 años más ya no será tan buena y bajará a niveles medios o bajos, por el aumento de las temperaturas.

Pero no todo son malas noticias. El estudio también muestra que especies que hoy no se están considerando, como el tumbo -parecido al maracuyá-, el capulí -cerezo negro, cuyas flores, corteza y fruto tienen múltiples propiedades- y el guacatán, entre otros, podrían tomar un lugar destacado en zonas precordilleranas de la región, porque al ser locales se adaptarían mejor a la escasez de agua.

Fernando Chiffelle, secretario regional ministerial de Agricultura de Tarapacá, explica que tienen dos ejes principales en los que deben trabajar: mantener lo cultural, pero a la vez asegurar alimentación. Clave para esta adaptación a los cambios son las inversiones en áreas como el riego, que permitirán recuperar la actividad agrícola regional.

Gladys González Letelier tiene una plantación de limones de pica, mango y tangelos en Matilla, a 4 kilómetros de Pica. Al principio reconoce que no entendía mucho de agricultura, pero que por necesidad tuvo que aprovechar su tierra y plantar. Con apoyo de Indap aprendió algunas técnicas para cuidar sus árboles. A medida que avanzaba, también la ayudaron a instalar paneles solares. Con apoyo de Ciren e Indap le enseñaron a usar de manera eficiente el agua.

«Yo antes regaba mis árboles toda la tarde, pero con la escasez de agua, me enseñaron cómo hacerlo mejor y a qué horas, para usar menos agua, pero sin dejar de cuidar mis plantaciones», explica la agricultura nortina.

Chiffelle agrega que el estudio permitirá que autoridades y servicios del agro tomen medidas para asesorar a las comunidades a adaptarse desde ya a los cambios climáticos, para que puedan mantener las tradiciones de la región y, de esa manera, además asegurar cierta independencia alimentaria.

«Ya tenemos una tradición, una experiencia de agricultura del desierto. Ya sabemos lo que ocurrirá y nos estamos adaptando», explica Chiffelle. Actualmente, la actividad agraria de la zona es tan baja, que no alcanza a marcar su importancia en el PIB regional. Esto ocurre también porque las zonas de agricultura con regadío efectivo suman 1.150 hectáreas. Para entenderlo mejor: solo en Aconcagua (Región de Valparaíso) hay más de cien mil hectáreas regadas.

Además, implicaría volver a usar técnicas como las terrazas, que permiten hacer un uso más sostenible del agua.

Los desplazamientos en Biobío y Ñuble

En el estudio hecho para Biobío, que considera la zona que hoy pertenece a la Región de Ñuble, Ciren plantea que si bien las propiedades del suelo son buenas para ciertas especies, muchas veces el clima de la región ha restringido su desarrollo. Con el aumento de la temperatura, habría más seguridad para cultivar más especies. No obstante, los frutales de hoja caduca podrían verse afectados, ya que necesitan cierto período de frío «para romper el receso y luego calor para el desarrollo y correcta maduración de la fruta», explican.

Otro aspecto que hacen presente es que con la disminución de las heladas no mueren los insectos, lo que podría significar un aumento de plagas. El golpe de sol tan fuerte para las especies de clima templado tampoco es bueno. Esto genera daños en los tejidos y luego en la fruta, lo que hace que al madurar, el producto sea de menor calidad. Para esto se deberá considerar el aumento en la radiación UV y pensar desde ya en proteger las plantaciones.

En cuanto a clima, se menciona que la temperatura aumentaría, especialmente hacia el interior, siendo los sectores más afectados Chillán y Bulnes. En la costa, en tanto, se mantendría más o menos similar. Esto provocaría una mayor demanda hídrica, que aumentará en cerca de 10%, y en particular en las plantaciones frutales, estima Ciren, al tiempo que plantea será necesario modificar el sistema de riego para que sea más eficiente.

Con el aumento de calor, los grados día necesarios para los frutales se demorarán menos en ser alcanzados. Esto dará la oportunidad a otras especies que puedan ser cultivadas en terrenos que antes no contaban con las necesidades mínimas de temperatura.

En todos los casos, se deberá reconsiderar el calendario agrario y cambiar las fechas de plantación y cosecha, para aprovechar mejor las temporadas de frío y de calor.

En lo concreto, el estudio advierte, por ejemplo, que las zonas muy aptas para el cultivo de arándanos y frambuesas, dos frutales menores que han ido adquiriendo importancia en la zona, disminuirán y aparecerán otras en sectores más altos.

En el caso de la vid, no disminuye tanto la cantidad de terreno muy apto para su producción, pero sí se mueve hacia la parte más alta formando una franja entre Chillán, Bulnes, Cabrero y Laja. Además, con la disminución de heladas, se requerirán menos recursos para prevenirlas y enfrentarlas.

Para la producción de papas, otro comodín para el productor, el mapa actual muestra que los suelos con aptitud agrícola actualmente ocupan toda la zona costera, pero la proyección advierte que ocupará el mismo sector, pero disminuirá el terreno muy apto.

Crédito: Verónica Gutiérrez

LOS DESAFÍOs DE MODERNIZAR LA FRUTICULTURA FAMILIAR CAMPESINA


La Federación Nacional de Fruticultura Familiar Campesina AG;  FEDAFRUC, se constituye como una entidad gremial de carácter nacional, para representar los intereses de los pequeños agricultores familiares, que se dedican a la producción frutícola. Nos proponemos como un gran objetivo promover el desarrollo de una fruticultura   sustentable, que sea  competitiva, moderna, innovadora e inserta en los mercados nacionales e internacionales.

Para ello, un primer desafío será fortalecer a Fedafruc, de capacidades de gestión organizacional y técnica, que permitan un primer trabajo de  promover en cada región la asociatividad de los fruticultores, saber quiénes son, qué producen y qué necesitan para modernizar sus procesos productivos, tecnológicos y comerciales. También será clave la entrega de información oportuna y confiable para la toma de decisiones, especialmente cuando el sector frutícola nacional debe iniciar una reconversión, donde la información que se entregue será determinante para optar por nuevas especies frutícolas o también por nuevas  opciones productivas. Esto, a partir de las nuevas condiciones que impone el cambio climático que afecta gravemente a nuestro país.

La agricultura chilena creció un 5,8% durante el 2018, cifra que está por encima del crecimiento de la economía nacional -que alcanzó un 4%- y además aportó a  la creación de miles de empleos, siendo la fruticultura el sector de mayor incidencia y dinamismo. Esto implica un mayor esfuerzo público–privado para continuar trabajando en la  modernización de la fruticultura nacional e incorporar a este crecimiento al sector de la fruticultura familiar campesina, la cual presenta importantes rezagos para su desarrollo productivo, tecnológico y comercial.

Fedafruc desde ahora debe ser un actor importante para relevar en las mesas de trabajo la importancia de la fruticultura campesina y aportar en la construcción de políticas agrícolas que apoyen la modernización de nuestro sector.

Objetivos

Entre sus objetivos está representar a la Agricultura Familiar Campesina y a aquellas organizaciones federadas cuyos asociados se dedican principalmente a la producción frutícola, en la defensa de sus intereses generales, apoyando la entrega de servicios técnicos a las organizaciones federadas y a sus asociados a nivel, comunal, provincial, regional, nacional; promover el diseño, elaboración e implementación de programas y proyectos de desarrollo agrícola y frutícola  sostenible para los asociados. También, será un objetivo incorporar a los campesinos y etnias para su participación productiva y comercial en el desarrollo agrícola nacional.

En detalle, estos objetivos son:

a) Representar a  la Agricultura Familiar Campesina en la defensa de sus intereses generales y aquellas organizaciones federadas cuyos asociados se dedican principalmente a la fruticultura.

b) Promover el desarrollo de una  fruticultura sostenible en el sector de la Agricultura Familiar Campesina, que sea competitiva, moderna, innovadora e inserta en los mercados nacionales e internacionales, todo esto, con las  organizaciones federadas y sus asociados a nivel regional.

c) Diseñar, elaborar y ejecutar programas y proyectos para el sector frutícola de la Agricultura Familiar Campesina, a través de convenios de cooperación público-privado, nacional e internacional.

d) Promover con entidades público-privadas servicios de capacitación, transferencia tecnológica, innovación, investigación, tecnificación agrícola, comercialización, calidad e inocuidad alimentaria, información y prospección de mercado, proyectos de riego con uso de energías renovables.

e) Promover la asociatividad y organización de los productores frutícolas en todo el país para que participen en instancias de diálogo público–privado y en mesas de trabajo gremial y técnico.

f) Promover el desarrollo moderno de empresas familiares, asociativas y cooperativas vinculadas al desarrollo frutícola y agrícola nacional.

g) Promover el desarrollo de una fruticultura limpia y agroecológica que aporte a una alimentación y vida saludable.

h) Contribuir a la profesionalización agrícola y empresarial de los pequeños propietarios, parceleros, agricultores campesinos, etnias, mujeres y jóvenes rurales, para una inserción competitiva de la fruticultura en los mercados agroalimentarios nacionales e internacionales.

i) Mantener informadas a las organizaciones federadas y sus socios sobre temas gremiales, técnico productivos, económicos y comerciales.

j) Promover con Banco Estado alianzas de cooperación en materias de educación financiera y acceso al crédito en condiciones preferenciales, para los pequeños productores agrícolas y campesinos, con el fin de apoyar la reconversión frutícola y modernización de la Agricultura Familiar.

k) Formular solicitudes, plantear opiniones, necesidades y propuestas de las organizaciones federadas y de sus asociados a las autoridades regionales, nacionales e internacionales.

l) Promover, organizar, auspiciar y colaborar con otras entidades gremiales, públicas y privadas en la realización de eventos gremiales y técnicos relacionados con la actividad de sus asociados.

m) En general, realizar todas aquellas actividades que tengan relación directa o complementaria para alcanzar el desarrollo del sector frutícola campesino.

Quiénes somos

La Federación Nacional de la Fruticultura Familiar Campesina, FEDAFRUC, está formada por organizaciones de carácter regional con presencia en ocho regiones del país, que reúnen a productores familiares e indígenas organizados en federaciones regionales, asociaciones  gremiales,  cooperativas, comités productivos, comunidades indígenas, empresas familiares y asociativas.

Directorio: 

Está constituido  por cinco directores, quienes son los responsables de la administración de FEDAFRUC, de acuerdo al marco legal, estatutario y a los acuerdos de la asamblea de socios. El directorio tendrá como tarea ejecutar el plan anual de trabajo elaborado y aprobado en la asamblea anual.

Presidente:

Sr. Pedro Guerra Huechante; productor  familiar de cerezas en el sector de Tralcao, en la comuna de San José de la Mariquina, Región de los Ríos, presidente de Fruticultores del Sur Spa. Además es  presidente de la Comunidad Humedales del Rio Cruces, instancia organizacional que agrupa a 64 organizaciones socio-productivas y ambientales, de Valdivia y San José la Mariquina, con más de 3.000 asociados. Cel. 942978199.

Secretario Nacional:

Sr. Danilo Gajardo Hernández; productor familiar de berries, turismo rural y bosques, presidente de la Federación Regional La Conquista Campesina de la Región de Ñuble, instancia gremial de la AFCI que agrupa a asociaciones  gremiales, cooperativas y comités productivos. Cel. 995814990.

Equipo Técnico: 

El equipo técnico está compuesto por integrantes del comité ejecutivo y por profesionales, quienes serán los responsables del diseño, elaboración y ejecución de los programas y proyectos, los cuales serán presentados a fuentes de financiamiento público-privado, nacional e internacional.

  • EMAHEZA SpA, es una empresa cuyo objeto es prestar servicios a la AFCI en el área jurídica, especialmente en todo lo que dice relación con la propiedad de la tierra y agua, asociatividad gremial y productiva, transferencia tecnológica, asesoría en contabilidad, procesos agroindustriales, agroalimentarios y agrícolas; marketing, normas de inocuidad y calidad alimentaria. La amplia experiencia de nuestro equipo nos permite apoyar a los productores en sus procesos de mejoramiento y transformación productiva, desde la postulación y ejecución de proyectos, Con la ventaja de conocer ampliamente el sector rural y tener plena comunicación recíproca, especialmente en procesos exitosos de capacitación, transmisión de conocimientos e innovación.
  • Rodrigo Ocampo Pino; Ingeniero Agrónomo / Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, profesional con más de 17 años de experiencia en el rubro frutícola y en particular en frutales menores (berries). Con cargos en la empresa pública y privada en relación al rubro. Por siete años fue Encargado Nacional del rubro berries en INDAP. Propició un trabajo conjunto entre la industria exportadora nacional procesadora de berries y sus proveedores. Proyectos en conjunto con Chile Alimentos, SAG, PROCHILE, FEDEFRUTA e INDAP (2001/2007). Realizó  misiones por USA, Europa, África y América Latina tanto comerciales como tecnológicas (2001/2017). Posteriormente ha trabajado como especialista en empresas privadas ligadas a la pequeña agricultura y sus organizaciones.

Web: www.fedafruc.cl

Dirección: Edificio Prales Sector A, oficina 704, Valdivia, Región de los Ríos.

                 Pasaje  República N°15, oficina 22-A, Santiago Centro.

Contacto Gestión Organizacional: Raúl Iturrieta, cel. 995484175 raulpabloiturrieta@hotmail.com

AGRICULTURA CRECE MÁS QUE OTROS RUBROS

El sector agropecuario tuvo exportaciones por US$ 18 mil millones y la creación de más de 800 mil empleos, según afirma Ministro Walker.-

En nuestro primer año de Gobierno, alcanzó un crecimiento de 5,8%, con exportaciones por US$ 18 mil millones y, lo más importante, con la creación de más de 800 mil empleos».

Así celebró el ministro de Agricultura, Antonio Walker, la situación del sector silvoagropecuario en el crecimiento de Chile durante 2018.

Agregó que «fue, por lejos, el sector de la economía que más impulsó el crecimiento de nuestro país». Además, el titular del agro destacó el crecimiento que mostró la agricultura chilena en 2018, año en el que creció un 5,8%, cifra que está muy por encima del crecimiento de la economía nacional, que alcanzó un 4%.

«La agricultura chilena exportó alrededor de US$ 18 mil millones, pero lo más importante es que logramos crear más de 800 mil empleos», indicó Walker. En cuanto al sector, todos sus componentes presentaron cifras positivas, siendo la fruticultura la de mayor incidencia y dinamismo. En los productos frutícolas, las estadísticas entregadas por el Banco Central muestran que una mayor demanda externa empujó su crecimiento y según cifras de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias del Ministerio de Agricultura, (ODEPA), el año pasado cerró con cifras récord en volumen y valor exportado de fruta fresca, con la exportación de 2,83 millones de toneladas de fruta fresca por un valor de US$ 5 mil millones de dólares.

tres nuevas variedades de uva de mesa nacional y 10 selecciones avanzadas

El Consorcio Tecnológico de la Fruta de ASOEX, continúa desarrollando nuevas variedades de uva de mesa en el marco del Programa de Mejoramiento Genético (PMG).

Durante el “Día de Campo y Evaluación de Fruta del Programa de Mejoramiento Genético (PMG) de Uva de Mesa” realizado en el huerto experimental de Curacaví del Consorcio Tecnológico de la Fruta de ASOEX, el Ministro de Agricultura, Antonio Walker destacó el esfuerzo que se está realizando por desarrollar variedades nacionales de uva de mesa.

El programa cuenta a la fecha con 26 selecciones avanzadas de uvas de mesa, diez de las cuales están siendo evaluadas en huertos comerciales en las principales zonas productivas de esta fruta desde Copiapó a O´Higgins.

Con este proyecto se busca generar uvas rojas, negras y verdes de alta calidad, sin semillas y de larga vida de poscosecha. “Hoy, tenemos cerca de 26 selecciones avanzadas de uvas de mesa, algunas de las cuales, al menos tres, estarían en condición de convertirse en variedades en alrededor de 2 años más, lo cual entregará al sector una mayor competitividad en los mercados de destino”, señaló Ronald Bown, Presidente de Asoex y del Consorcio Tecnológico de la Fruta.

Destacó también la importancia de este tipo de programas para la industria chilena de la fruta, ya que, permiten contar con genética chilena, lo cual facilita el proceso de reconversión, dado que los desarrollos han sido probados en distintas regiones y con distintos manejos.

Una de las características importantes de este programa, es que se está buscando que las variedades de uvas de mesa que se desarrollen, posean resistencia a hongos, lo anterior fue detallado por el Dr. Patricio Arce, Director del PMG de Uva de Mesa del Consorcio Tecnológico de la Fruta de ASOEX, “ya contamos con desarrollos que muestran una gran resistencia a oídio. Este hecho es realmente clave, pues está estrechamente ligado a la sustentabilidad, pues significará para los productores el uso de menos productos, y consecuentemente menor costo de producción. Será una uva perfecta para orgánico”, expresó.

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