entrevista a pedro guerra, presidente fedafruc

Entrevista a Pedro Guerra, Presidente de la Federación Nacional de la Fruticultura Familiar Campesina, FEDAFRUC, productor de tres hectáreas de cerezas en Tralcao, San José de la Mariquina, Región de los Ríos.

¿Cómo se estructura FEDAFRUC?

Nuestro gremio se constituye el 2018. Era algo que veníamos reflexionando hace varios años, necesitábamos construir un espacio para dialogar más en profundidad temas que a nuestro juicio, solo acostumbraban a hablar la institucionalidad pública, el mundo académico, los grandes gremios. Nuestro énfasis para nuestro sector de la AFCI y para colocar en la agenda pública-privada era el desarrollo productivo comercial y tecnológico, con un fuerte componente en lo asociativo y la sustentabilidad.

¿Cuál es la misión de la organización? ¿A qué apuntan?

Buscamos una representación más especializada de la AFCI, principalmente representar a los pequeños fruticultores y productores familiares que orientan sus producciones a los mercados nacionales y que también se articulan como proveedores de las empresas exportadoras. No olvidemos que Chile es uno de los grandes exportadores de productos frescos y en frutales con más de 354.000 ha. Para avanzar en este desafío FEDAFRUC ha reiterado a las autoridades del Minagri que la AFCI necesita iniciar un proceso de modernización más integral y con servicios de calidad.

 ¿Cuál es la visión de futuro que tiene FEDAFRUC para su sector?

Queremos que al mundo rural y a la agricultura familiar campesina e indígena se les reconozca con rango constitucional el aporte que hacemos al desarrollo del país, como habitantes y cuidadores de nuestros territorios, en la producción de alimentos y también como una expresión social de valores, tradiciones y costumbre de la cultura chilena. Como AFCI hoy debemos ser quienes aseguren los alimentos para los chilenos. En una visión de futuro la seguridad alimentaria se debe hacer con la AFCI.

¿Cómo se organizan? ¿Cuáles son sus fuentes de financiamiento?

Fedafruc legalmente se constituye como Federación Nacional, con presencia desde la Región de Valparaiso hasta la Región de Magallanes. Creemos que el potencial de crecimiento organizacional de este rubro, y en general de la AFCI. estará en los territorios del Sur de Chile.

Actualmente FEDAFRUC se autofinancia. No recibe recursos públicos como lo hacen la mayoría de los gremios nacionales de la AFCI, pero en la realidad es una situación difícil de sostener. Aquí la gestión gremial y organizacional ha puesto en evidencia que tenemos un buen cuadro dirigencial y eso nos da confianza para enfrentar los desafíos que tenemos como sector.

¿Qué tan diversos son como organización, de dónde son sus miembros y qué tipo de frutas producen?

Fedafruc es un gremio nuevo, por ello estamos potenciando la organización en las regiones del sur. También le damos mucha importancia a las alianzas publico/privado, especialmente generar vínculos con las universidades. La U de TALCA cuenta con siete centros tecnológicos que es necesario que la AFCI conozca y adquieran capacidades técnicas o también CIESCOOP-USACH que cuenta con el Centro Internacional de Economía Social y Cooperativismo, donde queremos aprender y desarrollar la asociatividad agroalimentaria. Recientemente realizamos un seminario técnico con Odepa sobre fruticultura sustentable. Ese seminario nos permitió abrir puertas para buscar desarrollar acciones concretas sobre cómo aterrizar la sustentabilidad en las producciones familiares.

Los frutales en producción van desde carozos, uva, nueces, paltas, y cítricos hasta cerezas, berries  y viñedos. Ahora que formamos parte de la Mesa Nacional de la Frambuesa que convoca Indap, nos interesa mucho colocar con más fuerza el desarrollo de los berries. Cifras de Indap indican la importancia de los berries con más de 4.900 há., hay más de 7.500 productores, pero además  debemos fortalecer aún más el  trabajo con Banco Estado Microempresa; sin financiamiento no vamos avanzar.

¿Tiene potencial la fruticultura en la AFCI?

Sin duda que el potencial de crecimiento del sector frutícola campesino estará vinculado a la zona sur del país, esto principalmente por factores de agua, tierra, clima y de acceso a rubros con mejores mercados internacionales.

La Agricultura Familiar de Chile es muy heterogénea. Nos encontramos con micro productores, la mayoría atendidos por Indap y otro grupo importante de productores familiares con más tierra y agua, maquinarias, tecnologías. Son  emprendedores e innovadores que orientan toda su producción a los mercados alimentarios. Se diferencian mucho por agregar valor a sus producciones. Estos productores tienen muy poca cobertura de Indap por ser grandes para el actual perfil de usuario Indap, pero a la vez son muy pequeños para acceder a los programas de Corfo. Sin duda que acá tenemos un problema de equidad y oportunidades, que debemos corregir para que efectivamente la fruticultura aterrice en la AFCI

¿Cuáles son las principales demandas para la Fruticultura de la Agricultura Familiar Campesina que ustedes observan?

Hemos definido que el agua es una de las principales demandas que tenemos como sector de la AFCI y del mundo rural, pero lo bueno es existe amplio consenso en la sociedad chilena de que el agua debe ser un derecho humano para consumo humano y uso doméstico, pero nosotros insistiremos que para el mundo rural y sus AFCI el agua debe tener también una prioridad para uso agroalimentario. Chile debe dotarse de una nueva institucionalidad que se haga cargo de coordinar a más de 40 instituciones que actúan en la toma de decisiones. Necesitamos una política pública más eficiente para abordar la crisis de falta de agua.

Respecto del rubro frutícola y su desarrollo en la AFCI, primero, valorizamos la invitación a FEDAFRUC para participar en la mesa nacional de la Fruta Fresca que convoca el ministerio de Agricultura y que compartimos el objetivo de trabajar unidos para hacer de la fruticultura una actividad competitiva y sustentable. Creemos que el diálogo y trabajo colaborativo es el camino para construir y avanzar en este gran objetivo.

Sin embargo, para FEDAFRUC existe otro desafío que es cómo crecemos en el número de plantaciones en los predios de la AFCI y que estos tengan las mejores variedades, el riego tecnificado, trasferencia tecnológica de calidad, seguros agrícolas, financiamiento para protegerse de las catástrofes climáticas y muy importante agregar valor para llegar también con productos procesados a los mercados. Es decir, que el rubro frutícola AFCI, se pueda insertar en un programa de modernización de interés público privado de largo plazo.

¿Qué tipo de impresiones tienen ustedes frente a la asociatividad en el sector frutícola?

El sector frutícola de los medianos y grandes productores está bien organizado, cuentan con un buen apoyo estatal. En el sector nuestro no existen muchas experiencias que mostrar, conocemos algunas experiencias exitosas como Coopeumo en la VI, Mifruta en la V región, o la misma experiencia  de los productores de cerezas de Tralcao, acá en Valdivia, pero en general eso demuestra que hemos avanzado poco en asociatividad socio empresarial.

¿Comparte la estrategia de Asociatividad 2030 convocada por el Minagri?

La construcción de una estrategia de asociatividad silvoagropecuaria hacia el 2030, convocada por el Minagri, creo que va por buen camino, pero no puede ser más de lo mismo. Necesitamos generar nuevos modelos de gestión socio organizacional y socio empresarial. No podemos caer en los vicios del pasado, debe haber productos concretos y medibles detrás de cada acción asociativa.

¿A qué se refiere con “más de lo mismo”?

En esta estrategia de asociatividad debe haber una mirada distinta, es decir, en la agricultura nacional coexisten dos sectores: un sector que es la gran agricultura moderna, exportadora y generadora de empleos y la otra, que habita nuestros territorios y que produce la mayoría de los alimentos de consumo interno y donde existen productores familiares que se están atreviendo a recorrer este camino de la modernización y donde la rentabilidad es un objetivo a desarrollar en sus predios.

Para apoyar el desarrollo de la asociatividad, en consecuencia, debe haber recursos para apoyar a nuestro sector .Eso debe tenerlo claro el gobierno, donde Indap, Sercotec, Fía y Corfo deben jugar un rol clave y distinto a lo realizada hasta ahora.

¿Cuáles son los principales desafíos para el 2021?

Nos preocupa que muchos fondos públicos que se destinan para el desarrollo productivo o para reactivar la economía regional, no lleguen a nuestros productores familiares. Es evidente que nos falta mejor gestión organizacional y también  falta capacidades técnicas para postular a proyectos. Además la falta de conectividad dificulta la comunicación entre los agricultores, dirigentes, técnicos y el diálogo público–privado es más dificultoso, estos son desafíos que tenemos que abordar. Este año 2021 vamos a ser más protagonistas, con capacidad de incidencia en el desarrollo de políticas agrícolas y de desarrollo rural para nuestro sector. La experiencia de ser ciudadanos rurales, productores y dirigentes, es una base sólida  para seguir construyendo.

Ustedes como FEDAFRUC han presentado en la comisión productiva de Mucech la necesidad de crear una plataforma de Gestión e Innovación Tecnológica, ¿cómo va eso?

Esa propuesta responde a lo que anteriormente comenté, si queremos avanzar hacia organizaciones socio-empresariales, que enfoquen su trabajo hacia el desarrollo productivo, comercial y tecnológico, necesitamos dotarnos de capacidades técnicas, que nos apoyen en los territorios y junto a los productores y actores locales levantar programas y proyectos que tengan un alto impacto innovativo y tecnológico.

¿Para este 2021 tienen en marcha algunas iniciativas de impacto innovativo y tecnológico?

Claro que sí. Para este año 2021 tenemos algunas iniciativas muy innovadoras en dos regiones, donde nos hemos coordinado con privados para postular algunos proyectos. Existe un proyecto de innovación productiva con cultivos con manejo intensivo dirigido a la pequeña agricultura familiar campesina e indígena. Es un modelo piloto que vamos a desarrollar este 2021 y la idea es que se puede replicar en la mayoría de las regiones de Chile. El objetivo es la producción intensiva de  berries y hortalizas en sustrato, bajo un régimen de un sistema intensivo a través del uso de macrotúnel y fertirriego. También buscamos que su impacto económico, social y ambiental sea sostenible y duradero. Lo bueno de estos proyectos es que su ejecución está financiada.

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