PROPUESTAS FEDAFRUC 2020

Desarrollo Sostenible y Sustentable

La Federación Nacional de la Fruticultura Familiar Campesina, FEDAFRUC, está formada por organizaciones de carácter regional, con presencia en ocho regiones del país, que reúnen a más de 4.000 pequeños productores, organizados en asociaciones gremiales, cooperativas, empresas familiares y empresas  asociativas. FEDAFRUC, en el conjunto de la fruticultura nacional, busca representar de manera creciente a más de 55.414 explotaciones familiares campesinas, que tienen como  propósito la producción frutícola y vitícola (Censos Agropecuarios 1997 y 2007).

Entre sus objetivos está el apoyo en la entrega de servicios técnicos, elaboración e implementación de programas y proyectos de desarrollo agrícola, frutícola y vitícola, sostenible y sustentable para los asociados. Con ello se busca perfeccionar la representación y la gestión  especializada de la Agricultura Familiar Campesina y Etnias de Chile.

También, será un objetivo incorporar a los campesinos y etnias para potenciar su desarrollo social e inserción productiva y comercial en el desarrollo agrícola nacional.

Sin embargo lo anterior, la Federación Nacional de Fruticultores no puede abstraerse de lo que ocurre en el país, pues se requiere  abordar hoy  la principal demanda que tiene el mundo rural como es el acceso al agua, donde se requiere hacer modificaciones para modernizar el Código de Aguas, o para impulsar una Ley de Desarrollo Rural que garantice una mejor calidad de vida social y económica a la familia campesina, o cómo establecer un marco normativo para proteger a la pequeña producción  familiar, productora del 50% de los alimentos que se consumen cada día en todo Chile, especialmente en este contexto de pandemia por el COVID-19, que acrecentará la demanda por productos saludables.

En Chile el mundo rural representa más de dos millones de personas y la Agricultura Familiar Campesina y etnias, está representada por más 260.000 explotaciones, equivalentes a casi el 90% del total de unidades productivas del país. Estas dan origen a la economía campesina y sus producciones son destinadas al consumo interno del país, abasteciendo los mercados regionales y de Santiago, principalmente con frutas, hortalizas, flores y legumbres. La participación de la AFC en la cadena agroexportadora es mínima, pero es importante en la generación de empleos agrícolas vinculados preferentemente a la familia.

El sector de los pequeños fruticultores que representa Fedafruc, es relevante en el desarrollo de la Agricultura Familiar. La fruticultura en algunas regiones constituye la principal actividad productiva agrícola. En este rubro, la AFC debe tener la oportunidad para ser parte de un  proceso de reconversión productiva que introduzca nuevas variedades, incorporando nuevas tecnologías, de riego, mejorando su productividad, para que el rubro frutícola campesino sea rentable y competitivo.

Para la AFC el cambio climático impone uno de sus mayores desafíos, así como también la modernización del sector de pequeños agricultores. Se debe ser capaz de avanzar hacia un sector con mayor dinamismo productivo.

En relación con las redes de apoyo al sector AFC, sigue siendo Indap la principal institución que trabaja con programas de fomento y desarrollo, siendo hoy Prodesal, PDTI, los programas con mayor cobertura de usuarios. Sin embargo lo anterior, hay un número importante de productores familiares y emprendedores del campo, que no tienen cobertura de programas como el SAT de Indap, que apoya con programas de fomento productivo, asistencia técnica o inversión en riego, y  existe mucho menos espacio para incentivar la innovación que permita desarrollar soluciones adaptadas al sector. Se requiere que estos programas lleguen a más pequeños agricultores, para fortalecer su desarrollo productivo-comercial, sin olvidar en este contexto la asociatividad, que debe jugar un rol distinto al del pasado. Es decir, los pequeños productores deben ser capaces de desarrollar organizaciones con nuevos modelos de gestión asociativa y de entrega de servicios técnicos a sus asociados.

Es por ello que es necesario que las autoridades nacionales y regionales promuevan que instituciones públicas como Sercotec, Corfo, CNR, Prochile, FIA, INIA, Banco Estado, consideren mayores apoyos a estos  pequeños productores.

Desde hace algunos años -y particularmente el presente año- una de las mayores amenazas para la Agricultura Familiar Campesina es la sequía. La escasez de lluvia en algunas comunas llega al 90%. Esta dramática situación, sin duda alguna que pone en riesgo la viabilidad del sector AFC en el mediano plazo, de no mediar medidas inmediatas como la tecnificación del riego, sanear derechos de agua, y la reconversión o adecuación productiva. El rubro ganadero y el apícola en algunas comunas tenderán a desaparecer.

En cuanto al acceso al riego, se reitera la demanda de la AFC para que el Estado termine con el atraso y postergación de más de 30 años, con una mínima política de riego para la AFC. Hoy, por mandato presidencial, la ley 16.450, de fomento al riego, se ampliará y modificará, lo que debe permitir aumentar la inversión en riego campesino en al menos un 60%, destinado a proyectos principalmente de tecnificación, a la construcción de tranques prediales y comunitarios, al revestimiento de canales, más pozos profundos y la difusión y potenciamiento del uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC).

En términos generales, Fedafruc considera urgente e importante promover una agenda de desarrollo social y económico del mundo rural más inclusiva, con una AFC moderna, innovadora, asociativa, sustentable y articulada con los mercados, y agregando valor a las materias primas, participando de esta forma en mercados más exigentes, pero de mayor rentabilidad.

FEDAFRUC busca establecer una representación especializada en la AFC, porque cree que es el momento de tener nuevos actores organizacionales que la representen, especialmente que sean gremios representativos de los pequeños productores agrícolas, que viven diariamente los problemas del sector, pero así mismo se necesita adquirir mayores capacidades de gestión organizacional y técnicas para responder a estos nuevos desafíos.

Hoy se trabaja sin una orgánica de soporte de programas públicos, pero a pesar de ello, se está presente en las mesas que convoca el Gobierno.  Como por ejemplo a la “Mesa Nacional de Fruta Fresca”, que convoca el  Minagri; Consejo de la Sociedad Civil de la CNR; mesas regionales del GORE e Indap; pronto se empezará a trabajar en convenio de cooperación técnica con la Universidad de Talca, Universidad de Santiago y Fedefruta, en la búsqueda de capacidades en innovación, tecnologías,  emprendimiento, economía circular, cambio climático, sustentabilidad y de capital humano para el sector frutícola AFC y etnias del país.

Sobre la base de los análisis participativos, se logró establecer una serie de demandas y desafíos que representan el quehacer y sentir de la AFC y por ende, la Federación de Fruticultores, en los siguientes  factores relevantes para la organización:

ESTRATEGIAS DE DESARROLLO 2020

I. DESARROLLO  SOCIAL 

Promover una Ley de Desarrollo Rural que asegure un hábitat social  y económico inclusivo para todos sus habitantes. Que asegure el agua potable rural como un derecho humano, de modo que se garantice el acceso a todas las familias y las comunidades rurales. Con un Estado que debe hacerse cargo del saneamiento de redes de agua potable o APR, alcantarillados, plantas de tratamiento de aguas servidas, en las zonas rurales. El desarrollo  sostenible y sustentable del sector implica garantizar el acceso a servicios de calidad. (Cobertura en sectores rurales: agua potable 71%, alcantarillado 47%, y tratamiento de aguas servidas 8%).

II. DESARROLLO ASOCIATIVO

  • Apoyar el fortalecimiento de la participación ciudadana rural, la asociatividad y gestión de las organizaciones campesinas y el diálogo social rural como base del entendimiento democrático.
  • Promover programas que apoyen el cooperativismo agroalimentario, que produzcan para los mercados regionales  productos saludables con calidad certificada.
  • Apoyar a las organizaciones productivas para que adquieran  capacidades en gestión técnica y de fomento al desarrollo productivo comercial.

III. EN LA GESTIÓN DEL AGUA

El cambio climático y la escasez hídrica son los mayores problemas que se debe enfrentar en las regiones. Por ello es clave un trabajo público-privado muy eficiente, que priorice programas y proyectos desarrollados por Indap, CNR,  GORE, los gobiernos comunales, empresas, juntas de canalistas, organizaciones y ciudadanía rural. En este contexto la propuesta de nuevos embalses y la construcción de plantas desalinizadoras sería una respuesta concreta para dar una solución de fondo a la sequía.

  • La falta de tecnificación en la AFC, es un problema y una demanda que los gobiernos, en los últimos 30 años, no han considerado. En efecto, la inversión en riego estuvo focalizada en los grandes propietarios. Por ello es necesario solicitar que la CNR invierta un 60% de su presupuesto en programas de riego campesino, potenciando principalmente la tecnificación, la construcción de tranques prediales y comunitarios, el revestimiento de canales, la construcción de pozos profundos y el uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC).
  • Es necesario fortalecer, mantener y ampliar los convenios Indap–Gobiernos Regionales para pequeñas y medianas obras de riego, focalizando los recursos para la tecnificación intrapredial en los predios campesinos.
  • Se debe avanzar en el Plan de Obras mayores como los embalses por parte del MOP, que beneficie a los agricultores y usuarios, garantizando el consumo humano y el riego de manera sustentable y equitativa.
  • En un contexto de escasez hídrica extrema, se debe priorizar la  regularización de la propiedad del agua en la AFC, a través de asesorías jurídicas especializadas. Esto permitirá la titularidad de los derechos de agua AFC y en consecuencia, permitir postular a obras de riego.
  • Se debe establecer programas de capacitación y pasantías para el conocimiento y uso eficiente del agua en la AFC, como una forma de generar capacidades para el sector y su adaptación al cambio climático.
  • Se debe modificar y modernizar el actual Código de Aguas.
  • Garantizar constitucionalmente el derecho al agua para consumo y producción de alimentos

IV. DESARROLLO PRODUCTIVO Y TECNOLÓGICO

  • La escasez hídrica nacional  impone un cambio significativo en la producción campesina, con mayores niveles de eficiencia en riego, tecnologías, el recambio y mejoramiento de nuevas especies frutícolas para reemplazar a aquellas que ya no tienen mercado.
  • Se debe establecer mesas regionales de trabajo público-privadas para la modernización de la fruticultura campesina. Muchos de estos productores sufren una creciente pérdida de rentabilidad en los mercados, pérdida de ingresos por la sequía, por mercados altamente concentrados, falta de riego tecnificado. etc.
  • En esta mesa-público privada se debe potenciar a la AFC, entregando apoyos más especializados, con programas y proyectos que aborden el complejo desafío de la reconversión de sus plantaciones.
  • Se debe apoyar a empresas familiares y asociativas en  la instalación de salas de proceso y packing, con resolución sanitaria y cumpliendo las normas BPM y HACCP. Además, se debe potenciar la asociatividad para  la instalación de packing multipropósito (procesar fruta fresca y seca, hortalizas, mieles, etc.).
  • Aumentar la capacidad de financiamiento del Indap, que contenga mayores montos y plazos, disminuyendo el interés en créditos de corto y largo plazo.
  • Es necesario que la AFC dentro del proceso de modernización tenga acceso a programas de mecanización y equipamiento agrícola.
  • Los Servicios de Asesorías Técnicas (SAT) para la  AFC, deben ampliarse, mejorando su cobertura y flexibilidad de participación, para atender los requerimientos de asesorías técnicas y de acceso a inversiones bonificadas de aquella Agricultura Familiar, que crecientemente orienta su producción a los mercados.

V. EN LA COMERCIALIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN CAMPESINA

  • La comercialización sigue siendo uno de los mayores problemas de la AFC. Por ello se deben mejorar y readecuar los mercados campesinos y particularmente las tiendas Mundo Rural. Hoy existe oferta y demanda por productos AFC, pero existen muy pocos  puntos de venta para esos productores familiares. Las expo rurales son necesarias, no solo por las ventas que se generan, sino también por los contactos comerciales.  
  • Fortalecer la producción  familiar y asociativa, que permita a estas micropyme agrícolas el desarrollo de una oferta conjunta de productos saludables para su articulación con los mercados nacionales.
  • Desarrollar programas de capacitación, para permitir a las empresas familiares y asociativas, desarrollar una cultura del emprendimiento y de mayores capacidades técnicas para sostener su gestión económica y empresarial.
  • Se debe definir estrategias por rubros, especialmente en aquellos que sustentan la economía campesina, para potenciarla en su desarrollo productivo comercial, como son, por ejemplo, las hortalizas o aquellas nuevas alternativas como la hidroponía, que se producen para abastecer el mercado interno; o también de aquellas que generan ingresos y empleos, como es el caso del sector  frutícola, que presenta un incipiente dinamismo, pero en la que, sin embargo, la AFC tiene una escasa participación y competitividad.
  • Se debe buscar desarrollar alianzas con la industria agroalimentaria para facilitar la inserción de los productos de la AFC en esos mercados. Estas empresas familiares y asociativas,  no tienen los apoyos especializados para enfrentar las exigentes  normas de calidad e inocuidad que exige este mercado. En esta línea de trabajo, Indap y Sercotec pueden hacer una contribución relevante al diseñar programas que aborden la gestión asociativa de grupos de empresas familiares que -en forma creciente- buscan articularse con este tipo de mercados. En este contexto las organizaciones campesinas que han especializado su gestión hacia la entrega de servicios técnicos y de negocios AFC, deben acceder a programas públicos que les permitan fortalecer este trabajo.
  • En relación a la venta y compras públicas de productos AFC a la Junaeb, se debe hacer un mayor esfuerzo público, para que esta participación sea efectiva, a través de un programa que les permita mejorar la calidad de la oferta, incluyendo la opción de venta directa.
  • Se debe potenciar más el trabajo en la línea de la producción agroecológica con sello étnico en la Agricultura Familiar Indígena (AFI) junto a sus comunidades y territorios. Ambos son sectores que tiene un altísimo potencial de crecimiento productivo-comercial, especialmente en regiones del sur de Chile.
  • Se debe promocionar el desarrollo del Comercio Justo en Chile, en línea con la tendencia de consumo responsable, solidario y sustentable. Hoy la AFC se inserta en el Comercio Justo para abastecer el mercado externo. Los consumidores más jóvenes disponen de mayores recursos, desean comer más sano, más natural y además son sensibles a la sostenibilidad ambiental.

VI. EN EL DIÁLOGO SOCIAL Y LA COOPERACIÓN PÚBLICO-PRIVADA

La crisis que vive Chile no es solo por los abusos, es también un cuestionamiento a las distintas formas de autoridad, a la falta de  mayores oportunidades y equidad, a la falta de diálogo de quienes nos gobiernan con la ciudadanía. Jamás un gobierno logrará superar sus promesas y las expectativas, si no logra sintonía con los problemas de la gente.

En el sector AFC destacan muchos rezagos, como la concentración de la titularidad de los derechos de agua, en desmedro de los campesinos, situación que hoy, a partir de la reforma al Código de Aguas, si no se regularizan estos derechos se perderá su propiedad. La escasa inversión que existe en riego campesino y etnias, el acceso a la innovación y la trasferencia tecnológica, una asociatividad campesina que está lejos de responder al desafío de la modernización de la Agricultura Familiar Campesina y a una institucionalidad pública que le cuesta dialogar y construir el desarrollo que se aspira para este sector AFC.

Por ello, en esta Federación Nacional, Fedafruc, se trabaja primero en colocar en la agenda del gobierno las demandas sociales y económicas de la AFC, poniendo un énfasis y una prioridad en el desarrollo productivo comercial. Esto a través de desarrollar un nuevo modelo de gestión organizacional y de servicio técnico, que en forma creciente respondan a los problemas del sector AFC. También a través de fortalecer alianzas de colaboración pública-privada, que potencien y fortalezcan al gran desafío que es la modernización de la AFC.

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